7. RESISTENCIA


Mientras la mayoría duerme, el capital extiende su red asesina: conflictos, plaga, destrucción. Algunos quisieran combatirlo pero, ablandados por años de comodidad y adoctrinamiento, no se ven capaces de alzar las armas.

Solo los realmente fuertes y los más golpeados por el sistema, quienes vieron su verdadera cara y ya no tienen nada que perder, se convertirán en guerreros, en proscritos.

Los demás seguirán dentro de la ley por debilidad, creencias o ataduras familiares. Pero pueden combatir de otras formas: cavar trincheras, levantar barricadas. La resistencia.

¿Cómo resistir a la élite del capitalismo? Reduciendo el consumo. Dejando de alimentarles a ellos y a sus secuaces: 

Atacar a las multinacionales; negarse a comprar sus productos. Cada refresco de marca, cada comida en esa cadena de restaurantes fortalece a la bestia (y mata al consumidor). 

Evitar los grandes distribuidores, comprar en comercio local. Aunque sea algo más caro el dinero queda en tu barrio y de algún modo te volverá; lo otro es echarlo a los perros.

Ropa, servicios, dispositivos... preferir firmas pequeñas. ¿Te importa lo que piensen si no vistes ‘de marca’? ¡Duermes!

La globalización ha llevado a una especialización brutal, destrucción de la diversidad y presión expoliadora sobre campesinos y productores primarios. Es hora de equilibrar: primar lo cercano, salvar lo diverso, frenar el derroche energético del transporte internacional.

Sabotear, estorbar, denunciar a los explotadores. Apoyarse entre resistentes y volver a lo sencillo, a lo cercano.

El sabio toma solo los medicamentos imprescindibles. Sabe que lo industrializado es veneno: come poca carne y alimentos procesados. Lo que es bueno para la Tierra beneficia también tu salud. Si necesitas coche (¿sí?), uno de bajo consumo... andar o ir en bici es gratis y saludable. Busca la naturaleza, lo orgánico, simplifica tu vida.

El golpe final al consumismo: autoabastecerse. Se puede usar energía solar, aprovechar agua, aire y luz naturales. Incluso cultivar parte de lo que se come. 

Inevitable usar los servicios de compañías gigantes: proveedores de teléfono, luz, agua, gas... resistencia ahí es cogérselo gratis. O, al menos, elegir la compañía menor.

No pagar impuestos al gobierno vendido al capital, si puede evitarse. Que no te vengan con cuentos: si sus leyes hacen a los ricos ganar a tu costa ¡te están estafando!

Los bancos, templos capitalistas, cuanto menos se pisen mejor. Los luchadores buscarán formas de trueque o intercambio de servicios para no depender de sus billetes. Quien engaña o roba a un banco hace un bien a la humanidad. 

Finalmente, la principal misión de la resistencia es la de despertador: extender la rebelión, compartir la verdad. Apoyar la lucha de los guerreros pese a la propaganda que los machaca.

Permanece alerta quien no admite manipulaciones. Evita en lo posible la televisión y los medios de comunicación masificados. Sintoniza el mejor canal: Piensa.


Quien no paga a grandes empresas deja de alimentar al monstruo. Reduce tu dependencia. Consumir menos es tener más.



Alberto Castillo Martínez